jueves, 29 de marzo de 2012

"Las fiestas de mi pueblo"
Este jueves un relato

Las fiestas de mi pueblo, de mis pueblos…las fiestas.

 


 
Geográficamente he llegado a la conclusión de que mi pueblo es aquel en el cual vivo y se asienta mi familia, no tengo apegos geográficos pero si apegos a la gente. De mis pueblos tengo amigos que a día de hoy, y con muuuuchas vivencias de por medio, lo siguen siendo.
He vivido las fiestas de los que han sido mis pueblos, las he quemado esperando el amanecer desayunando churros en algún lugar antes de llegar a casa. Comparsas, clarines, encierros, carnavales… no es que fuera antes muy fiestera pero cualquier excusa era buena para estar con los amigos hasta altas horas sin tener que escuchar a la vuelta a casa el consabido ¡¡¿pero que hay abierto a estas horas?!!
Como en todo se viven diferentes las fiestas en las distintas etapas de la vida.
En la pre adolescencia comprábamos pipas o almendras garrapiñadas que parecía que no existían en otra época del año, íbamos las niñas a los coches de choque a pegarnos topetazos con los chicos que nos hacían gracia, cuanto más brutos mejor y cuanto más  te embestían con su coche más contentas…..  como bobas.
  
Luego en esa adolescencia que dura taaaannnntoooo quince, dieciséis, diecisiete……. se acabaron los feriantes, los coches y las norias, descubrimos el tontodromo que era lo más parecido a los botellones de ahora, otra vez los chicos, las primeras copas, la primera vez de llegar a casa a veinte uñas, el primer enamorarse bajo el neón, las primeras calabazas dadas y recibidas, la primera cita, mientras en casa te hacían de atracción en atracción, del gusano loco a la noria y de la noria al tren de la bruja o a la casa de los espejos y comiendo algodón de azúcar. Esta tapa duró muchos años hasta entrar en una feria más tranquila, vivida con mas sosiego, mas adulta, terrazas de noches de primavera y finales de verano, cervezas con los amigos y algún concierto pero ya más alejados del recinto ferial, esta etapa más asentada me duro casi hasta que las responsabilidades fueron otras  y empecé a llevar a mis hijos a su primer tío vivo, hasta que compré para ellos el primer algodón dulce, grande, el más grande y rosado de los algodones y disfrutaba viendo como descubrían aquel sabor empalagoso que se pegaba insistente en sus caritas y en sus manos , me subí con ellos a grandes atracciones donde no podían subir solos y soporté los escobazos que la bruja nos propinaba en su tren, hasta el día que subí con ellos al primer coche de choque que ya manejaban ellos con mucha soltura…poco después empezaron a ir en grupito con amigas y amigos hijos a su vez de amigos nuestros y unas veces unos padres otras veces otros nos dábamos una vuelta por la feria para ver por donde andaban para luego irlos a recoger a una hora prudente.
Como era de esperar…llega ese día en que tu hijo que por supuesto no bebe y que por estar en fiestas le has dado permiso hasta las dos, llega fino, pero fino, fino con “una” de calimocho que no se tiene de pie y la rueda está dando la vuelta de nuevo, regañinas, castigos por no cumplir el horario y lo de siempre, miedo mucho miedo a que les pueda pasar algo hasta llegar a odiar las fiestas. Aun hoy miras el reloj, te levantas miras por la ventana y te vuelve a acostar, no han llevado el coche pero siempre hay alguien que los trae y no sabes que es peor, porque te han salido feriantes y no se conforman con las fiestas de su pueblo sino que tienen amigos en toda la periferia y viven también en las fiestas de los pueblos  limítrofes que vienen una tras otra, así que estamos todo el mes de septiembre de feria hasta terminar el veintinueve de septiembre en las de aquí Las Rozas de Madrid cuyo patrón es San Miguel.
Termina la feria y ¡¡que descanso!! ¡¡VIVA SAN MIGUEL!!


 Saquen sus tikets en la taquilla de Manuel

25 comentarios:

  1. jajajaja me ha encantado, Ana... Me has echo revivir tantas cosas... pero no creas, eres muy joven... ¿sabes? los nietos luego también van a fiestas... y te vuelves a preocupar, y eso que yo odio a "las sufridoras profesionales"...
    Gracias por el algodón dulce y las almendras garrapiñadas.
    Un besito, princesa.

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  2. Perdónnnnnnnnnnn ME HAS HECHO!!!! XD...

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  3. Y si valoras tanto la amistad... ¡seguro que sabes ser buena amiga. ¡Suerte que tienen quienes lograron conquistar tu corazón! O ¿acaso la conquista fue la tuya que les hicistes abrir un hueco en sus corazones... y ya moras en ellos? Me gustan tus razones.

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  4. Hola Medea:
    Me apunto a conocer esas fiestas, que pintan mil veces mas organizadas que las del pueblo donde trabajo... cosas de la vida.
    Abrazos y café
    Wendy

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  5. Si hija, esto es una rueda, y parece mentira como cambia nuestra visión de las cosa. Eso de las noches sin dormir, dímelo a mi, esperando que vuelvan y mirando la habitación; pero, es ley de vida y esta continua y después les tocará a ellos:Es la vida
    Un abrazo

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  6. Pues algún setiembre me perderé en Las Rozas de Madrid contigo, porque seguro que nos vamos a divertir como dos buenas rubias, una celeste, claro!!!

    Me encantó tu relato, me tomé todo y estoy un poquito mareadita, por decirlo de una forma fina...jajaj

    BESOS Y A FESTEJAR!!!

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  7. Cómo me hubiese gustado tener ese tipo de festejos aquí en mi ciudad!..de ella no he salido nunca por más de quince días, y prácticamente no tenemos festejos más que algún otro carnaval o evento aislado que pueda haber asistido, pero que no se parece en nada a estas fiestas patronales de las que nos hablas.
    Sana envidia!
    =)

    Un abrazo.

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  8. Es curioso, mi feria la de Sevilla, se parece tanto a la tuya y es porque creo que ninguna es mas especial que otra es como la vives y supongo que cuando se disfrutan se asemejan ¡qué bien nos lo pasamos!.
    A mi me quedan unos añitos de algodon rosa y vueltas en el gusano loco (esto no lo llevo nada bien). En otras edades supongo que debe ser complicado asumir esa libertad que se da poquito a poco y que ellos tanto disfrutan, pero que se van de nuestro control...
    Besos...

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  9. Es lo que disfrute hace unos cuantos años, pero ahora mis preferencias son otras porque hay demasiada multitud y mucho loco por esta ciudad suelto..
    Besitos

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  10. Conforme iba leyendo el relato me iba percatando de las distintas etapas de fiesta por las que has pasado. Yo de momento me encuentro entre quienes disfrutan de ellas al máximo, que para eso son solo una vez al año, aunque llevas razón, nunca está de más pasarse también por las de los pueblos limítrofes. Por aquí la temporada comienza a finales de abril o principios de mayo y concluye con la feria de la capital, Jaén, en octubre, así que ya ves. Un beso.

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  11. A las Rozas pues...
    Todos hemos quemado las etapas correspondientes, más o menos, lo malo es quemarlas a deshora. Llegará el día en que los hijos se preocupen porque no volvemos a casa a la hora indicada!
    Y la noria no acaba nunca de rodar y rodar, se llena de agua y se vacía en cada vuelta, pero los recipientes son los mismos.

    Muy bonita la historia. Un abrazo para vosotros y, mientras lees, sírvete lo que te apetezca.

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  12. a ver, comenzaré llamándo te carroza..ajjajajaj
    a ver, ahora, disculpa...jaja
    me ha encantado ese recorrido vital de las fiestas... PERO ME HA EMOCIONADO LAS FIESTAS DE LOS HIJOS...
    las fiestas de los demás...(hijos en este caso, ana) ana, ay, esas...no recuerdo cómo vivió mi mamá mis fiestas...quiero decir que sin con preocupación o sin ella...no me percataba...sí recuerdo que siempre estaba despierta cuando yo llegaba.y daba igual la hora a la que llegara. pero...pero habiéndote leído, bien que puedo imaginar a mamá como a ti...y eso sabes, ana, emociona. por eso te decía que lo que realmente me ha llegado son las esperas y los acompañamientos a los hijos a las fiestas...
    garcias, ana...
    ah, pero el medio no se me olvida.

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  13. La feria de los hijos siempre es preocupante para los padres. Me ha gustado la forma en que has descrito las diferentes etapas de tu relación con las fiestas de los lugares donde has habitado. Tines razón, no es la feria, son los amigos y la fiesta poco o ningún sentido tendría sin ellos.
    Un fuerte abrazo.

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  14. Po Zi, Ana la primera parte del relato al cine por cien contigo, todas las ferias son iguales en la infancia y en la adolescencia, que por cierto mi vida de adolescente fue muy activa, nunca mi madre se enfada conmigo, era muy tolerante y respetuosa, ella solo me decía: " Ceci, ten mucho cuidadito".

    No se de yo haber sido madre, como hubiera actuado, lo mas probable que como tu.

    Besos feriantes

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  15. La vida es una rueda, vivimos nuestra niñez y adolescencia disfrutando de las ferias y fiestas. Luego el tiempo que nos va quitando esos ánimos de diversión total se las va entregando a los que más queremos, y lo que entonces era diversión sin reparo y sin pensar, ahora se convierte en mucho pensar y en mucho reparo. Es el ciclo de la vida.

    Muy buena tu reflexión y muy real.

    Un abrazo

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  16. Que bien describes el modo en que cambian las fiestas al cabo de la vida. Reflejas muy bien la ilusión infantil, el cambio de objetivos según se alcanza la adolescencia, la madurez, ya con pareja y, ¡rayos! la paternidad. Cruz de hijos. Temo que el próximo paso sea llevar los nietos a la feria mientras ellos se van de marcha.
    Besos, amiga.

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  17. Ana ¿pero que fiestas vives tu que son igualitas a las que vivo yo? ¿seremos almas gemelas? Tu gritas viva San Miguel, yo grito viv San Lucas jajaja, ahora si, estos chicos han descubierto la feria de dia y les ha gustado tanto que desde hace un par de años es la que frecuentan más, pero....ahora comienza el quinceañero !miedo me da! La rueda que no deja de girar.
    Un abrazo.

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  18. Me suena,me suena....
    No solo está la noria en la feria, tambien en la vida, que se encarga de hacer ir pasando las fases una detras de otra.
    Besotesssssssssss

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  19. Hola, Medea.

    ¡Como cambia el panorama, ¿eh?! Que distinto es ir de fiesta en fiesta a "esperar" que vengan nuestros hijos de sus fiestas...
    Has hecho una exposición de los hechos magnífica.

    ...y la rueda está dando la vuelta de nuevo.

    Nos quedan muuuuchas ruedas que ver rodar y muuuuuuchos relatos que leernos.

    Un abrazo grande.

    Maat

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  20. me he trasladado contigo a las fiestas que yo he vivido. Que ilusión parecía que íbamos de la mano en una se de esas tardes en que vagábamos buscando experiencias nuevas y que casi nunca obteníamos jajaja. Creo que será cosa de ser de la misma generación.
    Un besito guapa, me ha encantado

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  21. Me voy a repetir, igual que se repitan las fiestas.
    Esa secuencia de situaciones que generación tras generación vive de igual manera y que en las sólo cambian los detalles.
    Nos mienten, igual que nosotros mentíamos y experimentan sin compartir igual que nosotros entonces.
    ¿Seremos nosotros de nuevo? El mismo apellido al menos sí que llevan...

    Besos

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  22. El enfoque de la misma fiesta a través de los años y las diferentes etapas es magnífico, es así tal como lo describís. He pasado por todas esas etapas y estoy padeciendo esa última con mi hijo cuando sale aunque no ha salido tan fiestero como yo que no me perdía ni una.
    Me encantó este texto, me sentí muy identificada!!!
    Un abrazo.

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  23. jajaja.... pero sí.... de un lado hacia otro, de fiesta en fiesta... que placer el descanso final :D un beso!

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  24. Me he entretenido con las fiestas de tu juventud, las cuales me han hecho rememorar las mias, puro deleite por aquellos tiempos, persiguiendo a las niñas, que de eso se trataba...un besote preciosa.

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  25. Gracias por compartirnos tan hermosa experiencia, valoro todo lo que haces.

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