jueves, 29 de marzo de 2012

"Las fiestas de mi pueblo"
Este jueves un relato

Las fiestas de mi pueblo, de mis pueblos…las fiestas.

 


 
Geográficamente he llegado a la conclusión de que mi pueblo es aquel en el cual vivo y se asienta mi familia, no tengo apegos geográficos pero si apegos a la gente. De mis pueblos tengo amigos que a día de hoy, y con muuuuchas vivencias de por medio, lo siguen siendo.
He vivido las fiestas de los que han sido mis pueblos, las he quemado esperando el amanecer desayunando churros en algún lugar antes de llegar a casa. Comparsas, clarines, encierros, carnavales… no es que fuera antes muy fiestera pero cualquier excusa era buena para estar con los amigos hasta altas horas sin tener que escuchar a la vuelta a casa el consabido ¡¡¿pero que hay abierto a estas horas?!!
Como en todo se viven diferentes las fiestas en las distintas etapas de la vida.
En la pre adolescencia comprábamos pipas o almendras garrapiñadas que parecía que no existían en otra época del año, íbamos las niñas a los coches de choque a pegarnos topetazos con los chicos que nos hacían gracia, cuanto más brutos mejor y cuanto más  te embestían con su coche más contentas…..  como bobas.
  
Luego en esa adolescencia que dura taaaannnntoooo quince, dieciséis, diecisiete……. se acabaron los feriantes, los coches y las norias, descubrimos el tontodromo que era lo más parecido a los botellones de ahora, otra vez los chicos, las primeras copas, la primera vez de llegar a casa a veinte uñas, el primer enamorarse bajo el neón, las primeras calabazas dadas y recibidas, la primera cita, mientras en casa te hacían de atracción en atracción, del gusano loco a la noria y de la noria al tren de la bruja o a la casa de los espejos y comiendo algodón de azúcar. Esta tapa duró muchos años hasta entrar en una feria más tranquila, vivida con mas sosiego, mas adulta, terrazas de noches de primavera y finales de verano, cervezas con los amigos y algún concierto pero ya más alejados del recinto ferial, esta etapa más asentada me duro casi hasta que las responsabilidades fueron otras  y empecé a llevar a mis hijos a su primer tío vivo, hasta que compré para ellos el primer algodón dulce, grande, el más grande y rosado de los algodones y disfrutaba viendo como descubrían aquel sabor empalagoso que se pegaba insistente en sus caritas y en sus manos , me subí con ellos a grandes atracciones donde no podían subir solos y soporté los escobazos que la bruja nos propinaba en su tren, hasta el día que subí con ellos al primer coche de choque que ya manejaban ellos con mucha soltura…poco después empezaron a ir en grupito con amigas y amigos hijos a su vez de amigos nuestros y unas veces unos padres otras veces otros nos dábamos una vuelta por la feria para ver por donde andaban para luego irlos a recoger a una hora prudente.
Como era de esperar…llega ese día en que tu hijo que por supuesto no bebe y que por estar en fiestas le has dado permiso hasta las dos, llega fino, pero fino, fino con “una” de calimocho que no se tiene de pie y la rueda está dando la vuelta de nuevo, regañinas, castigos por no cumplir el horario y lo de siempre, miedo mucho miedo a que les pueda pasar algo hasta llegar a odiar las fiestas. Aun hoy miras el reloj, te levantas miras por la ventana y te vuelve a acostar, no han llevado el coche pero siempre hay alguien que los trae y no sabes que es peor, porque te han salido feriantes y no se conforman con las fiestas de su pueblo sino que tienen amigos en toda la periferia y viven también en las fiestas de los pueblos  limítrofes que vienen una tras otra, así que estamos todo el mes de septiembre de feria hasta terminar el veintinueve de septiembre en las de aquí Las Rozas de Madrid cuyo patrón es San Miguel.
Termina la feria y ¡¡que descanso!! ¡¡VIVA SAN MIGUEL!!


 Saquen sus tikets en la taquilla de Manuel

domingo, 25 de marzo de 2012

Siempre en nuestro recuerdo

Angela

Hoy hace tres años querida Angela, hoy hace tres años que nos faltas y escriba o no, tenga o no tenga Bog siempre de manera especial, te recordaré en este día.


Hace mucho que no escuchamos tu risa, pienso en ti en el silencio, cuando algo me recuerda a ti de manera especial, ya no lo hablo, me lo quedo porque sé que tu recuerdo duele, creo que los demás hacen lo mismo y en ocasiones me gustaría compartirlo.

Hace unos días han estado en Tenerife ella y el resto de tus amigos, seguro que estabas allí con ellos y yo sin enterarme. Laura está trabajando y los demás…unos terminando su primer año de mir, y otros preparándose para empezarlo…y parece que fue ayer cuando se truncó tu carrera universitaria, tu carrera por vivir.

Como cada año las primeras flores de la primavera nos recuerdan tu ausencia, aquel día de primavera en que todo se llenó de negrura y el cielo lloró amargamente.

Sé, presiento que sigues ahí, en algún lugar, que si somos energía tú tenías toda la de tus 23 años y quiero creer que para ti todo acaba de empezar.

Te dejo aquí mi recuerdo, mi cariño y mi agradecimiento por todo cuanto aportaste a nuestras vidas.

Un beso allí donde estés.

miércoles, 21 de marzo de 2012

"Dejá vú " Este jueves un relato








¿¿QUE ME PASA??

Salía como siempre puntual de la oficina, hacia ya días que no se quedaba a tomar esa cervecita con los compañeros, le había llegado de boca de la del quiosco que la tenían por rarita, total, no había intimado con nadie de con los que compartía tantas horas al día durante los últimos cinco años. No le importó demasiado.
La calle Princesa siempre concurrida y más aún bajo el tibio sol de medio día cuando la primavera estaba a punto de comenzar, aunque por el aspecto de los escaparates y la vestimenta de la gente, diríase que ya estábamos en verano. Ella aun llevaba sus vetustos  botines de hace ya dos inviernos, su pasmina anudada al cuello y un aparente pero remendado abrigo de paño que olía a naftalina. Su madre había fallecido la pasada navidad y vivía sola desde entonces, sabía que tenía primos pero no tenía muy claro ni cuantos ni donde, ella había estado sola siempre, con su madre, desde pequeña, no recordaba otra cosa, quizás por ese tipo de vida se creía algo antisocial aunque en ocasiones hacia un esfuerzo por estar y alternar al menos con los compañeros de la oficina.
Salió de Princesa por la calle Tetuán que no está tan concurrida, en Casa Labra, la gente tomaba su cerveza a pie de calle mientras esperan su pincho de bacalao rebozado, todo un clásico, pero una vez  pasado Labra, la multitud se disipaba y podías meterte por callejones menos concurridos.
Hasta su casa era un paseo que sus compañeros envidiaban, vivir en Madrid al lado del trabajo, eso si era un chollo, todos venían en transporte público al centro porque de otro modo a las ocho de la mañana era imposible. Se quito el abrigo y la pasmina, por las calles adyacentes no entraba el sol pero el aire era agradable, cerraba los ojos para sentirlo acariciar su rostro…al abrir los ojos allí estaba de nuevo esa sensación, era una sensación que casi le producía nausea, era como andar sobre sus propios pasos, se paró en seco y miró hacia arriba, sabía que aquella señora con bata azul iba a regar los geranios, hacía mucho tiempo que no cogía por esa calle pero antes de que la mujer dejara caer una pinza de su tendedero ella supo que iba a caer y supo que sería una pinza de ropa verde. En cuestión de segundos la pinza rebotó sobre los adoquines, retiró el pie para no pisarla, los pasos siguientes se amontonaban en su mente uno tras otro, cerró los ojos, los apretó con fuerza tratando de desechar esa sensación. Respiró hondo sintiéndose aliviada. Retomó el camino a su casa, disfrutaba del paseo cuando no la abordaban esas sensaciones…de nuevo aquella tienda, la empleada estaría en el escaparate colocando aquella blusa azul que tanto le había gustado ¡¡otra vez nooo!! Se acerco hasta llegar al escaparate, miró casi con miedo, la dependienta no estaba, la blusa azul tampoco, Uffff que alivio pensó y siguió caminando. Antes de doblar la esquina vislumbró los contenedores de basura, el verde del vidrio, el azul y gris del papel, el amarillo…habría unas cajas junto al amarillo y unas bolsas con ropa de una de las cuales salía un cinturón de cuadros, sentía de nuevo que sus pasos se repetían sobre un mismo escenario, de nuevo esa nausea, había leído en internet que esas sensaciones eran propias de la esquizofrenia y era por ello por lo que no lo compartía con nadie. En esta ocasión aceleró el paso dejando atrás los contenedores casi sin mirar, solo una cosa llamó su atención, recordaba un gato de inmensos ojos verdes saltando del contenedor azul al suelo y en esta ocasión no había gato, no había visto sus ojos verdes antes de saltar junto a sus pies. Aceleró el paso y dobló la esquina, la última antes de llegar a su casa.
Era un corto trayecto que se le había hecho largo, sentía que su corazón le golpeaba fuertemente el pecho. La pesada puerta de hierro del portal tenía los cristales rotos, los vecinos y los carteros, los repartidores de propaganda y cualquiera que quisiera acceder al edificio, pasaba la mano a través de los barrotes de hierro y abría el picaporte desde dentro, pero allí estaba ella, revolviendo dentro de su bolso hasta encontrar la llave. Miró el buzón, en la tarjeta del mismo figuraba aún el nombre de su madre junto al suyo. Una carta del seguro y propaganda, siempre llenaban el buzón de propaganda. Subió los dos pisos hasta su casa, se limpio bien los zapatos en el felpudo de la puerta como su madre le decía, colgó el bolso y el abrigo en el perchero en la entrada, fue a la cocina bebió agua, abrió el frigorífico y lo volvió a cerrar, pensó que tomaría algo más tarde, acto seguido entro en el dormitorio, no le había dado tiempo a hacer la cama, abrió el armario para ponerse algo más cómoda y…allí estaba la blusa azul de aquel escaparate, colgada en la percha, con su etiqueta, pero ella no la vio, cogió una camiseta y la cambió por el jersey que llevaba, se quito los zapatos y busco las zapatillas de su madre que utilizaba últimamente, no las encontraba, se agachó y levantó la colcha que arrastraba para mirar bajo la cama, allí estaban, allí estaban las zapatillas, las zapatillas y…un gato, muerto,  sus ojos verdes la miraban vacíos de vida. Ella cogió sus zapatillas las coloco junto a la mesita de noche y se tumbó sobre la cama.
Pensó en esas sensaciones que se repetían cada vez con más frecuencia desde que murió su madre…, ella la cuidaba, le tenía la comida lista cuando ella llegaba, le obligaba a tomar aquellas pastillas que había dejado de tomar desde entonces…

Voy a tomar la medicación jajaja, pero mientras tanto podéis pasaros por casa de Carmen Andujar   o...¿ya os habéis pasado?

miércoles, 15 de febrero de 2012

Yo tengo un Sueño.
Este jueves un Relato



Oblivion-Astor Piazzolla

Tuve un sueño…
Allí estaba él, como si nada, como si el tiempo no hubiera pasado, su pelo seguía siendo negro intenso, como si el tiempo no hubiera pasado por él, su tez como siempre bronceada por el sol, ¡¡ se había ausentado tanto tiempo de sus vidas…!!
Ella le recriminaba su ausencia, le decía que no le parecía justo tanto tiempo sin dar señales de vida, le preguntaba donde había estado estos años, él la miraba sin responder y le acariciaba el pelo que pintaba casi de blanco por el paso del tiempo. Casi se puso blanco de golpe cuando él se fue. Sus hijos los miraban ensimismados mientras en el interminable abrazo, ella dejaba brotar lágrimas azules de sus intensos y pequeños azules ojos. Entre hipidos le decía insistentemente “¿por qué me has hecho esto?, ¿por qué? pero no esperaba respuesta. Los chicos esperaban su turno, los cinco a la vez se abrazaron a él, ellos no hacían preguntas, ellos no querían respuestas, habían pasado al menos diez años, y ellos seguían siendo niños ansiosos de aquella caricia, volvían a volar las caricias sobre sus cabezas, las caricias de aquellas manos perfectas, masculinas, de largos dedos y uñas impecables.
La mayor de todos se abrazó a él, inspiró fuerte sobre su cuello queriendo embriagarse de su olor, aquel olor que le había acompañado sus primeros años, aquel olor que le había aportado tanta seguridad cuando caminaba hacia él dando sus primeros pasos, cuando él la esperaba agachado con los brazos abiertos.
Tenía preguntas, reproches, pero quizás más adelante, ahora había vuelto y no era cuestión de estropear ese momento. Quizás…el temor de que volviera a desaparecer le hizo desterrarlos.
Cogió la mano de su padre, la asió con fuerza hasta arrastrarlo escaleras abajo hasta la calle, estaban allí sus amigos y con júbilo les decía ¡¡Es mi padre, ha vuelto!! ¡¡Es mi padre!! Tras ella, sus cuatro hermanos enredando, jugueteando sin ser conscientes de la importancia y trascendencia que tenía aquel acontecimiento en sus vidas.
Luego de alguna manera…se vieron solos, papá,¡¡ te has perdido tantas cosas…!! ya no era una niña, era una mujer adulta, con una vida de adulta marcada por su ausencia, tenía tantas ganas de contarle, de decirle que maduró de golpe cuando él se fue, que dejó de ser esa cabeza loca e insensata que le daba tantos quebraderos de cabeza…quería que se sintiera orgulloso de ella, quería mostrarle todo de golpe, su marido, su casa, sus hijos, quería que conociera a sus perros, siempre le habían gustado los niños, los perros…
Los primeros rayos de la mañana, atravesaban la persiana rompiendo la noche. Apreté los ojos no quería despertar, lo había vuelto a ver después de muchos años, lo había olido siiii, recordaba su olor, había vuelto a escuchar su voz, necesitaba más tiempo…la mañana peleó por sacarme de aquel sueño en el cual había vuelto a estar con mi padre. Luché por volver a dormirme…pero ya no fue posible.
Un sabor agridulce se había depositado en mí paladar, trataba de recordar el sueño que se me hacía jirones desdibujando dulces momentos.
Un café y una sola realidad, él se había ido hacía ya muchos años tras una larga enfermedad y un duro final y solo en sueños volvería a encontrarlo.


Seguir soñando en casa de Pepe..donde.los sueños, sueños son.

miércoles, 8 de febrero de 2012

El arte de observar.
Este jueves un relato


No queda nada, una última mirada, a la nada, a la luz que lo fue, al silencio que dejamos, fue el final y quedamos unos cuantos en silencio, pensando en la silenciosa cola lo que pudo ser. Él dice que no queda nada, hace frío, una última mirada a lo que hemos conocido como nuestro mundo, no sabemos qué es lo que queda ahí fuera, aire sin oxigeno, irrespirable, luz, no sé si de sol o de luna pero el caso es que hay luz. Espero paciente para impregnarme de esa última mirada, llevamos mucho tiempo a oscuras, luego me dejaré caer al abismo. La mujer se sumó a la cola, no es necesario mantener el orden, dejó su silla abandonada en la esquina de lo que durante mucho tiempo fue su puesto de trabajo, ya no hay ni jefes ni mandatarios, todos hemos  iniciado el camino sin retorno, hemos emprendido el viaje por la escalera solo de subida. Como siempre se ha dicho, el capitán es el último en abandonar el barco, él aún está dentro, en la sala, será el último, antes hará una hoguera con todo lo terrenal, dice que “la mortaja no tiene bolsillos” y que allí donde vamos no nos será necesario nada material, antes lo pusimos  todo a su nombre, pagarés, propiedades, cuentas bancarias, él hará el sacrificio del ofrecimiento como nuestro guía en todo este tiempo. Hasta el final de la escalera solo nuestro libro de oraciones, alguno una pequeña  mochila si acaso con algunos recuerdos, alguna prenda o fotografía de los que no quisieron seguirnos aun amándonos, ¿¿Qué habrá sido de ellos??.  Aquí el huerto que trabajamos durante todo este tiempo ya no nos abastece desde hace semanas, estamos alejados en esta montaña que parece el cielo del mundo, cuando pudimos vivir en el exterior siempre había niebla, este lado del bunker nunca hasta hoy lo visitamos. Ya queda poco tiempo, Silke me ha pedido que parta tras ella, de ese modo cuando ella esté arriba, en el caso de que el miedo le atenace, yo subiré a ayudarla, se lo debo, ella me arrastró para venir aquí a esperar el final, rodeados de espiritualidad.

De los que allí estaban nadie sabía que Gurú Aley ya se encontraba a muchos kilómetros de allí, en un porche Cayenne y que lo que ardía en la sala, eran las alfombras de su oratorio.

Encontrareis mas  Matices  en la vida

miércoles, 1 de febrero de 2012

Refranes.
"Persona que es curiosa tiene refrán para cada cosa".
Este jueves un relato

Como no quiero faltar a esta convocatoria juevera y necesito días para comentar los relatos del jueves anterior, no he tenido mucho tiempo para pensar qué contaros en este jueves refranero que nos propone Verónica, así que por no escribir alguna chapuza que no merecéis, voy a basar mi historia en lo que era un chiste porque…”no hay día más perdido que en el que no nos hemos reído


Lola está desesperada, muchas veces había oído que no debían mezclarse los negocios con el placer, para ellos el dicho era otro, algo así como donde tienes la olla no metas la polla y ella hizo caso omiso al refrán con lo cual él también.
Pensaba que el refranero era realmente sabio y siempre echaba mano de alguno de ellos o en su ausencia de algún dicho popular por todos bien conocido. Lola resultaba para muchos repelente y siempre tenía que decir la última palabra en cualquier tema, con refrán o sin él. Cuando Blas le había dicho, hacía ya una semana, que la relación entre ambos había terminado, en vez de mostrar sorpresa o disgusto, dijo que ella ya sabía lo que suponía dar amapolas a los cerdos… de amor que no conviene muchos males y pocos bienes, pensaba ella para sí.

De entre sus amigas ya había pocas solteras o que no vivieran ya en pareja, solo Adela y Nuria estaban separadas, ella aún no había dado con la horma de su zapato y rozaba los cuarenta, aunque siempre que alguien se lo recordaba, decía que gallina vieja hace buen caldo y de buen caldo buena sopa.

Salió aquella noche, se aplicó el borrón y cuenta nueva y pensando en Blas ante el espejo dijose a sí misma que a enemigo que huye puente de plata. Quedó con Adela y Nuria,estas eran unas juerguistas que disfrutaban de su casi recién estrenada soltería, en el discopub al entrar, dejó el abrigo en el guardarropa y cuando la chiquita que lo atendía le dió su ficha le comentó lo frías que tenía las manos, y es que cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo, luego se moría de risa como si hubiera dicho algo gracioso (mira que me fastidia el que rie sus propias gracias antes de saber si tienen gracia para los demás) Nuria levantó la mano para hacerle ver donde estaban, no era amiga de estos “tugurios”así los llamaba, decía que la música alta y las mareantes luces la ponían enferma, pero realmente si quería salir no tenía demasiadas opciones, porque sus gracias y refranes no solían caer bien. Ya le habían dicho alguna vez lo de mujer refranera mujer puñetera. Se sentó, junto a Nuria, Adela hablaba con un joven en la barra, que sin ser guapo era interesante. Ufff dijo Lola, de mejor paja he hecho yo estiercol, Nuria la miró incrédula, Santo Tomas una y no más. Como no era la típica discoteca de jovenzuelos no era demasiado ruidosa, no habia discos de musica tecno, bajo la intensidad de la luz, las rotatorias se hicieron más lentas, empezaban las baladas, hacía tiempo que no entraba en un local donde aún pusieran música lenta para bailar, ¡¡que aburrimiento!!. Un chaval, mozo, hombre, que no habría cumplido los cuarenta se acercó a su mesa y con un gesto simpático le hizo casi una reverencia, ¿bailas?... lo miró casi con desprecio, no era guapo, más bien de esos feos atractivos, quizás por sus formas, por su gracia o simpatía
     _ No está hecha la miel para la boca del asno, contestó
El chico, chaval, mozo, hombre, deshizo la simpática reverencia y respondió
     _ Oye, oye, que te he dicho que si bailas, no que si me la chupas.
En esta ocasión ella no dijo la última palabra.






Más Jueves Refranero con café griego en casa de VERÓNICA

miércoles, 25 de enero de 2012

Aquelarre en este jueves un relato

 No se juega con las brujas

Marcos  se anudaba su corbata de cachemira de alegres colores con doble nudo, bajaba el impecable cuello de su camisa y ajustaba el nudo al cuello. Esa reunión mensual de los directivos, lo tenía un poco abstraído. Selena en la cocina se preparaba un poleo menta, una infusión antes de acostarse le ayudaba a conciliar el sueño, la besó fugazmente sin apenas rozarle los labios y tomó las llaves del coche del mueble de la entrada al tiempo que decía  _Acuéstate pronto cariño, procuraré no hacer ruido al llegar… _Ten cuidado Marcos, que siempre bebéis de más, en ese caso toma un taxi.
La puerta se cerró tras él, en el espejo del ascensor, camino del garaje, se atusó el pelo, con cuarenta y cinco años no presentaba síntomas de calvicie, al menos de forma inminente, pero sus sienes casi plateadas le daban un aspecto interesante, había comprobado en esas escapadas mensuales, que despertaba el interés de las mujeres más aún que cuando era más joven. Esa sensación le aportaba cuando menos seguridad, ni que decir tiene que era apuesto y lo sabía.
Luna cepillaba su larga melena, aquellos pendientes de topacio azul hacían resaltar aun más el color de sus ojos, dejó volar su melena con un estudiado movimiento de la cabeza. Era bella, inmensamente bella, aquel ceñido corpiño negro resaltaba sus delicadas curvas y realzaba la exquisitez de sus senos firmes, separados por “el camino a la perdición” así lo había llamado Marcos hacía dos meses. Cuando se conocieron.
Su deportivo negro salió de la ciudad y enfiló la carretera que subía la ladera de la montaña, la carretera carecía de iluminación pero la luna llena de aquella noche,  dejaba apreciar alguna de las casas de piedra de aquella montaña que parecían encontrarse en caminos perdidos e infranqueables.
Dos o tres miradores repartidos en la larga carretera de ascenso permitían ver la ciudad que dormía bajo el neón, y que sin embargo parecía tan despierta. Disminuyó la velocidad al ver en el segundo mirador el 4x4 de Marcos con las luces de posición, ya estaba allí, ella sabía que lo tenía impaciente y le gustaba hacerse esperar, estaría enfadado, más de media hora de espera pero sabía que lo tenía bien enganchado y no se iría. Era su tercera cita y ya no podía escapar. Paro al otro lado de la carretera y metió su coche entre la maleza hasta dejarlo casi absolutamente escondido, bajó miro a ambos lados y cruzó, Marcos la había visto llegar pero seguía mirando la ciudad como hipnotizado, quizás un poco molesto por la espera. Por detrás se agarro a su cintura y ronroneando como una gata consiguió que Marcos girara sobre si para tenerla de frente, voluptuosa, sensual y felina. Todo cuanto le iba a recriminar por la espera desapareció de su mente y la besó apasionadamente, mordió sus carnosos labios, lamió su cuello, hacía tiempo que decía no sentirse tan embriagado. Lo condujo hasta el coche, el suyo había quedado bien escondido. Le había dicho que lo llevaría a un escondite secreto, la casa de la montaña que pertenecía a la familia y que estaba hace tiempo deshabitada, podría ser un lugar maravilloso para sus encuentros que prometían ser cada vez más frecuentes. Le indicó que tras la siguiente curva tenía que coger el camino a la derecha, Marcos emocionado y excitado tomó con rapidez la curva, en su mente iba despojándola de su chaquetón, de su corpiño de todo aquello no comestible que cubriera su cuerpo.
La inmensa casona era casi invisible, la espesa vegetación de la zona sumada a las traviesas hiedras trepadoras habían conseguido ocultarla casi por completo. Lo arrastró de la mano, la puerta chirrió al girar el pomo oxidado, Marcos le ayudó a empujar la puerta. Olía a resina, a Marcos le llamó la atención la pulcritud de la estancia, Luna lo había preparado todo para el encuentro, la chimenea emitía chasquidos, un tronco dejaba caer su peso sobre otro ya requemado y algunas chispas traviesas jugaban en el aire al son de un crepitar. Dejaron caer sus abrigos sobre el vetusto sillón y tomaron ambas copas que Luna saco con cuidado de la licorera…en una de ellas…un polvo rosado casi invisible sobre el cual vertió el vino y se la tendió a Marcos que bebió y paladeo gustoso. Luna hizo lo mismo con la suya, empujo a Marcos sobre los abrigos que descansaban en el sillón sacándole al mismo tiempo el nudo de la corbata.
Cuando Marcos se despertó, el olor acre, mezclado con azufre le hizo esbozar una arcada, sentía un tremendo malestar y sus ojos no alcanzaban la nitidez, no podía moverse, sintió que estaba desnudo, sujeto, varias antorchas rodeaban una estancia en la cual no había estado nunca, mujeres con tules negros transparentes que cubrían su cuerpo desnudo, escuchaba una oración que era respondida al unísono por todas aquellas mujeres, algo decían de un pentagrama, de consagrar el pentagrama con los cuatro elementos recitando los exorcismos de el agua, el fuego, el aire y la tierra. El pentagrama con dos rayos inferiores hacia arriba, parece que le hicieran una ofrenda, aclaman al maléfico. Marcos cerró los ojos y sacudió la cabeza como si quisiera despertar de una pesadilla, no lo consiguió. Vio a Luna y a otra mujer que se le acercaban, iban como escoltando a una tercera que llevaba algo entre sus manos, entonces pudo verla, era Selena, su mujer, estaba demasiado asustado para plantearse el daño que le habría hecho engañándola desde hacía años, la llamó la gritó pero sus gritos quedaban ahogados por lo que parecía una oración al unísono 30, 40 mujeres, Selena se acercó aún más, le ungió con lo que llevaba entre las manos un aceite de cinco perfumes, incienso, mirra, aloe, azufre y alcanfor, sonrió y le dijo “el humo te purificará” se miró los pies y se hallaba sobre una pira, el pánico apagó de pronto su voz. La luna, redonda,entera y anaranjada brillaba en lo más alto.
Selena, con su pelo cogido en una pinza, unos vaqueros y la misma camiseta con la que había dormido bajo la gabardina color camel denunciaba en la comisaria a dos manzanas de casa, que su marido no había regresado.


Por lógica los demás hechizos y pócimas en la cueva de Inma Brujis

jueves, 19 de enero de 2012

Desde el corazón Este JUEVES un relato.


 Emociones, que te hacen llorar, que te hacen reír, llorar porque se te rompe al alma, llorar de alegría y emoción, reír porque…simplemente eres feliz.
  Abrir el cajón de los truenos, quiero salirme por la tangente en esta convocatoria y…no seré la única me temo, le doy vueltas, pongo mi corazón sobre la mesa, me mira con ojitos burlones y… ¿ahora qué? Paso el dedo por una hendidura de aurícula izquierda a ventrículo derecho, es profunda pero no sangra, él se retrae y entorna sus ojillos, .- ¿quieres que hablemos de ello?  .-
.- No, Ya no duele,  son cicatrices de heridas que te rompen en pedazos pero cuando logras sobreponerte, sabes que eres más fuerte. ._¿Y ésta? Le pregunto señalando otra menos larga pero también profunda,  .-Ufffff esa aún es más antigua, ha marcado nuestras vidas desde los 16 y me acompañará siempre. Las cicatrices se quedan ahí para recordarnos que somos vulnerables, que podemos rompernos fácilmente.  Poso la mano sobre él y está húmedo y caliente, bombea con fuerza (por suerte) noto algunas más, una de ellas esta húmeda me miro los dedos los siento pegajosos, parecen haberse teñido con el color púrpura de la sangre.-¿estás herido? , -Sí, es por Marta, por Marta del Castillo y su familia, ayer sentí una puñalada al escuchar la sentencia, a ti te duele a mi me hiere, tú sientes rabia, yo taquicardia ante las injusticias y sangro ¡¡me enciendo!! Hay muchas cicatrices, guerras, hambruna, las que deja la pérdida de un ser querido. ¿No te has fijado que hay más de las otras?, tienen otro colorido y rezuman melaza, esa melaza hace muchas veces de bálsamo para paliar el dolor de las otras que nunca llegan a desaparecer pero dejan de doler. Mira toca aquí, es menos azulada y la humedad que rezuma es de color ámbar, ¿ves? y otra y otra y más, por suerte esas abundan, son las cosas buenas que te emocionan y de esas tienes un montón, son las que te hacen despertarte con una sonrisa, también quedarán ahí siempre.
Permanezco callada, ”ojiplática”* es verdad al observarlo veo que son muchas, muchas pequeñas señales que lo llenan todo y cada una tiene su razón de ser, entre ellas está el amor de mi vida, el nacimiento de mis dos hijos, la graduación de Laura, la llegada de mi perra a casa, el nacimiento de mi otra perra, algunos momentos especiales con mis amigos. Entre las que parecen más recientes está el Km0, Malvarrosa, la reunión familiar de Navidad, todas ellas rezuman de esa melaza dulce.
Hay algunas que son más pequeñas….-¿y estas? _Le pregunto poniendo un dedo sobre una que parece estar formándose. .-Esas son proyectos que te emocionan, momentos aun por vivir pero la emoción del proyecto se está formando y ya te hacen feliz, “Encuentro en Córdoba” “El viaje a Poitiers al concurso mundial del bóxer con uno de tus cachorros”…hay tantos proyectos que te hacen feliz aunque haya alguien que diga que se acaba el mundo en diciembre…y hay sitio para mucho más, para que sigas siendo feliz y sigas soñando…                                                                 

Abro los ojos, la tele esta puesta, no sé si es la película que empecé a ver…parece que no, me he quedado dormida, sobre la mesa…bueno no…sobre mi brazo, jajaja tiene una pequeña mancha de humedad el jersey, se me ha caído la baba.
Enciendo el ordenador, es miércoles, tendré que escribir el relato del jueves y…no se me ocurre nada.

* Ojiplática =séase ojos de plato


Ainnnnnssssss que con tanto programar esto para que salga a su hora se me olvidaba decir que desde el corazon teneis mas historias en "lugar de encuentro" de la mano de María José