martes, 17 de agosto de 2010

"Historias para no dormir"
Este jueves un relato




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LATIDOS

En verano los turnos de guardia en este Hospital son más tranquilos, sobre todo en Agosto, algunas plantas están parcialmente cerradas, con mantener unas pocas habitaciones es suficiente, hay pacientes que son trasladados a otras plantas y así pueden cerrar en su totalidad la planta en la que se encuentran ahora (se ahorran contratos de personal para cubrir vacaciones)en fin, es un poco caótico pero a lo que iba ,la UVI está al cien por cien de personal porque nunca se sabe lo que puede venir ,estábamos algo aburridos cuidando camas vacías, solo estaba Quino un chaval que se recuperaba de un accidente de moto pero pronto lo subirían a planta, las noches que nosotros llamamos tranquilas traemos picoteo, palomitas y vemos alguna “peli” que alguien se trae en un “pen”, hacemos un buen equipo y nos llevamos bien, hoy ponían ”La señal”, joder me pone los pelos de punta aunque la hayamos visto tres veces, luego mandas a la auxiliar a llevar la muestra de sangre que le acabamos de extraer a Quino al laboratorio que está a la otra punta y tiene que atravesar unos cuantos pasillos vacios iluminados solo con las luces de emergencia, todo son sombras, todo son ruidos así que Laura y yo decidimos acompañarla, Laura es la otra enfermera (en las guardias con ella siempre te lo pasas bien), se le ocurrió que podíamos gastarles una broma, llamar desde el laboratorio y al que lo cogiera decirle con voz de ultratumba ”quedan…siete…días” como en la “peli” que estaban viendo. Atravesamos los pasillos, las escaleras y el sótano casi corriendo entre respingos y sobresaltos, oíamos el latir de nuestros corazones en el silencio de la noche, como explicar que esa sensación de pánico producía dentro de mí un placer inusitado que no podía entender, lo notaba en el fondo del estómago y me producía cosquillas.
Dejamos la muestra de sangre y dijimos que llamaran a la UVI en cuanto tuvieran el resultado. En el laboratorio hay bastante movimiento aunque sea el mes de Agosto, la plantilla está casi al completo y aun así no paran, todos pedimos los resultados para ¡¡YA!! Dos de los teléfonos estaban ocupados y no nos pareció oportuno entretenerles con nuestro juego. Salimos de allí, Laura con su risita nerviosa que aun no se le había pasado, Pilar aun sobrecogida por el miedo y yo con esa sensación extraña acompañada de angustia miedo…no sé.
Decidimos coger por otro camino a la vuelta, algo más largo pero en teoría más transitado, lo que venimos a llamar el ala norte del hospital, y si digo “en teoría” es porque nos encontramos más de lo mismo…nadie. Atravesamos por la planta superior en vez de ir por los sótanos, saludamos a una enfermera que andaba con una auxiliar por el pasillo de cardio, (esta planta casi siempre está llena) eran ya las tres y media, creo que se extrañaron de vernos por allí, les deseamos buena noche y sentimos que se volvían a mirarnos cuando abrimos la puerta que da acceso a la escalera, subimos dos plantas más, al empujar la barra de la puerta esta no se abría, subimos otra planta y estaba candada con una cadena, el miedo volvía a hacer presa en nosotras, Laura se reía y le caían lagrimones jajaja le pasa eso siempre cuando se ríe, Pilar decía que ya no tenía ganas de tonterías que por favor nos fuéramos de allí, el siguiente tramo de escaleras llevaba a otra puerta que nos sorprendió encontrar abierta, en realidad no teníamos claro donde estábamos, en este Hospital como sobrepases los limites te pierdes, hay sitios en el, de los que has oído hablar pero nunca has estado en ellos, era una planta vacía, no había nadie, solo la oscuridad de la noche, sin luces de emergencia ni nada de eso, ahora entiendo porque los “seguratas” de la noche van con su linterna. Habíamos subido varias plantas del “ala norte” y una inmensa luna casi redonda iluminaba suficientemente el pasillo, (podría decirse que había más luz que en los sótanos a pesar de eso que llaman luces de emergencia) agarradas del brazo cruzamos el pasillo, Laura gritó y reprendió a Pilar que le estaba clavando las uñas en el brazo, la sensación de miedo, angustia, ansiedad y placer se mezclaban en mi estomago, decidí que dejaran de discutir:
-¡¡callar!! ¿Habéis oído?...
L-No coño, ¿Qué pasa?
P-¿Qué habéis oído? joder no me asustéis…
No había nada que oír, quería…crear un poco de ambiente pero…la puerta por donde habíamos accedido se cerró de un portazo, volvimos hacia atrás en una carrera presas del pánico, (yo también, ya no tenía ganas de jueguecitos) y la puerta estaba cerrada, ¿se habría quedado encajada? ¿Habrá sido una corriente? todas las ventanas del pasillo estaban cerradas así que no sé de donde la corriente pero no dije nada, propuse atravesar el pasillo lo antes posible pero con tranquilidad, si la orientación no me fallaba, íbamos en buena dirección y encontraríamos por donde bajar, un pasillo nos llevo a otro, igual de silencioso, igualmente iluminado por la luna, al fondo una doble puerta automática pero estaba abierta, menos mal que la falta de corriente no la había dejado cerrada, un pequeño espacio entre esa puerta y la siguiente que era de esas que se abren al empujón hacia cualquiera de los lados, en ese espacio dos cestillos, en el de “lo sucio “aun había algunas calzas algún gorro y mascarillas todo ello desechable y usado, sobre el cesto de lo limpio, que estaba vacío, colgaba una bata, sucia y con sangre seca , Laura tuvo la “delicadeza” de cogerla con la punta de su boli para mostrárnosla ¡¡deja eso que asco!! Le reprendí y ella con su risa nerviosa la soltó. Empujamos la puerta, estaba claro que entrabamos en un quirófano no utilizado desde hacía mucho, mucho tiempo, sobre la mesa aun cubierta por una sabana verde y arrugada suspendidas las dos inmensas lámparas, a la cabecera de la mesa estaba aun el carro de anestesia, pensé que seguramente estropeado porque con lo carísimos que son, no lo van a dejar ahí si no se utiliza este quirófano. ..Pero…algo mas llamo nuestra atención en el lateral bajo las ventanas tras las cuales ya no se veía la luna, (se había escondido casi totalmente detrás de la torre hacia la cual nos dirigíamos) pero entraba claridad, ahí estaba la mesa auxiliar, un poco revuelta pero había instrumental sobre ella, había paños de campo bien doblados, suturas, algunas pinzas con sangre reseca, una capsula (algo parecido a un bol) que había contenido algún liquido, posiblemente suero pero también estaba seco. Sin perder de vista el miedo, mirábamos nuestro alrededor hipnotizadas por la curiosidad, Pilar no se separaba de mi, si me clavaba las uñas no llegue a notarlo y cuando mas absortas nos encontrábamos sonó el pitido agudo del carro de anestesia, gritamos al unísono, nuestro grito nos lo devolvió el eco, Pilar y yo miramos a Laura que estaba al otro lado de la sala como si la culpáramos de una trastada, el bronceado que había traído de sus vacaciones había desaparecido, estaba blanca como el mismísimo alicatado del quirófano y se tapaba la boca con las manos como queriendo ahogar su grito, no nos miraba, miraba fijamente el carro de anestesia y sus inmensos ojos azules permanecían abiertos, tan grandes como nunca los había visto, el pitido había cesado pero miles de lucecitas se habían encendido en el carro de anestesia y parpadeaban, nos acercamos a ella dije que iba a desenchufar el carro y Laura me recordó que no había corriente, aun así fui al cuadro de enchufes donde se conectan varios aparatos del quirófano al mismo tiempo y el monitor arranco un pitido continuo incesante que te taladra los oídos y que todos en esta profesión odiamos escuchar, es ese sonido que te anuncia que se acabo, que no hay latido, en la pantalla del monitor aparecía una línea verde, continua, ahí no había a quien practicarle maniobras de resucitación, no había a quien reanimar solo nosotras y un inmenso frio que nos helo la sangre, aun así seguí mi instinto fui a desenchufar el monitor, pero…no estaba enchufado, no dije nada, fue cuestión de segundos el pitido agudo del monitor se transformo en un latido, al principio desacompasado, estábamos paralizadas tiritando no sé si de frio o de miedo, el latido se hizo rítmico y constante, mas rítmico que el nuestro que parecía el latido de auténticos caballos de carreras, apenas pude balbucear que nos fuéramos de allí, el vaho que salió de entre mis labios hizo más evidente aun el frio de la estancia, nos dirigimos corriendo hacia la puerta abatible no sé quien de las tres la empujo, ahora si parecíamos caballos de carreras y nos quedamos allí la puerta de apertura eléctrica estaba cerrada ¡¡¡¡Diosssss!!!! Si estaba abierta y no hay corriente a nuestra espalda seguíamos escuchando el latido del monitor, no quisimos mirar por si estaba allí su “propietari@”empujamos la puerta, nada, nadie quería retroceder para hacerse con algo que sirviera de palanca, el miedo nos atenazaba, el frio…por Dios, estábamos en Agosto, Laura hacía rato que había dejado de reírse y Pilar estaba muda, encogida, no sé el tiempo que pasó pero se me hizo eterno, el latido del monitor cesó y la puerta automática se abrió, sin mirar atrás, salimos de allí corriendo, casi empujándonos, recorrimos el mismo pasillo que nos había llevado hasta allí, luego el otro, la puerta que daba a la escalera y que se había cerrado de un portazo estaba abierta de par en par como la habíamos encontrado antes de adentrarnos en el ala norte pero ni nos dimos cuenta, bajamos y bajamos tramos de escaleras no sabíamos donde parar, Laura había perdido un zueco pero no sabía dónde ni tampoco le importaba, atravesamos pasillos y pasillos de los sótanos, no nos preocupo la media luz y el silencio que reinaba en ellos, subimos una planta y la luz se hizo, estábamos en la entrada principal, muchas fueron las ganas de salir a la calle a respirar, a seguir corriendo. El de seguridad de la puerta nos miro con asombro, claro que Laura iba descalza con el zueco que le quedaba en la mano, unos pasos más una escalera y por fin la UVI cualquiera podría pensar que nos sentíamos en casa.
Los dos médicos se habían acostado después de recibir el resultado de la analítica de Quino, todo estaba bien, Eva (la otra auxiliar con la que he coincidido en menos ocasiones) estaba con ojillos de haber dormitado estaba arreglando la cama de Quino le había puesto el termómetro y se disponía a anotar la diuresis, levanto la mirada y dijo que donde nos habíamos metido, que eran casi las 8 de la mañana, Pilar fue la única que se dispuso a contestar, como si nada hubiera pasado le dijo que habíamos estado en la puerta del Hospital con el “segurata” y fumando algún cigarro de gorra, Laura y yo la miramos con gesto interrogante y solo dijo…mejor así.
Después dimos el relevo al turno de mañana y bajamos a cambiarnos ¡¡por fin a casa!! La noche había sido larga
-¿te has dado cuenta de todo el tiempo que nos hemos ausentado? Un montón de horas
L-Ya, no se pero a mí no me había parecido tanto.
Yo esperaba que me dijera algo más pero estaba con la puerta de la taquilla abierta y miraba absorta dentro…mira, me dijo, y allí dentro de la taquilla a la que le acababa de abrir el candado…estaba el zueco que había perdido en algún lugar del “ala norte”…


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17 comentarios:

  1. puaaa!!!!..excelente!!!...me has puesto los pelos de punta mujer!jajajaja...realmente me atrapaste en el clima de tu relato!...comenzando con el dato inicial que habían visto "La llamada" (película que me aterrorizó a tal punto que por una semana estuve mirando con desconfianza mi televisor!jejeje) siguiendo por la descripción con lujo de detalles de aquellos pasillos oscuros y vacíos de ese hospital que se les volvió desierto, culminando con el broche final del zueco perdido hallado en el lugar menos improbable!

    Excelente aporte para este jueves de terror! jejejee


    Un abrazo.

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  2. Maravilloso cierre para este cuento. Te felicito.

    Un placer leerte.

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  3. Me encantó! parecía verlo todo y que logré entender un mundo que no conozco, el de los hospitales ¡Dios me libre de ellos!
    Gracias por tu relato.

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  4. Siempre quedo maravillado, con las cosas que nos dejas...

    Saludos y un abrazo.

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  5. Es genial empezar los jueves con vuestros comentarios, me pone las pilas, no esperaba tanto habiendo empezado hace tan poco tiempo.
    Gracias a los que habéis empezado a seguirme o a leerme, gracias a los que por sus entradas o comentarios estoy empezando a conocer leyéndoos y de los que hasta ahora no tenia conocimiento, gracias por aportarme tanto con vuestros relatos, poesías, pensamientos y elucubraciones y por esas palabras nuevas añadidas a mi diccionario como el “Xerosonte”jajaja a saber de dónde ha salido Salvador.
    Espero seguir aportándoos yo también algo en este mundo que acabo de descubrir y que tenia aquí tan cerca desde hace tanto tiempo.
    Mil besos en otra mañana del jueves.

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  6. Fabulosa historia, hospital de que me suena a mi eso ahh si de mi trabajo ja ja...si me pasa eso salgo corriendo y seguro que doy la vuelta al mundo ja ja
    Primavera

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  7. eres aries?
    tienes vena creativa, me gustó tu entrada
    regresaré
    gracias por tu comentario en mi blog,
    beso

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  8. Gracias a todos, Primavera está claro que nos movemos en el mismo mundillo jajaja, ese de los hospitales.
    Javier ,no soy Aries, soy Acuario pero jajaja de niña mi madre decía que era "Antoñita la fantástica” yo no sé quien era esa Antoñita, pero me montaba cada peliculón...jajaja gracias por tu comentario, ha sido un placer entrar en tu blog

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  9. Jajajaja, muy bien!!!, muy bien!!!, me lo he leído de un tirón y eso que he estado a punto de saltarmelo para más tarde por lo largo, no he parado de reirme con esa risa nerviosa que provocan estas situaciones, porque he recorrido con vosotras los pasillos, creo que hasta no he respirado hasta que Laura ha encontrado el zueco en la taquilla, uffffffff, no me preguntes pero me lo he pasado bomba con tu relato, jajajaja, miles de besosssssss.

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  10. mecaguenrusia, medeaaaaaa¡¡¡
    una cosa a cmentar...
    a veces los relatos largos se hacen largos...no es el caso, pues la tension se ha mantenido
    otra cosa a coemntar...
    me encanta e ambiente que has dejado...he pensado en alguna pasion mia...en algun gusto mio...uno de ellos es el de escuchar programas de lo paranormal...mas, te digo una cosa, medea, ni por asomo me quiero asomar a un caso como el que has expuesto...yo aun me estaria ,,,,meandooooooooooooo
    de miedoooooooooooo
    jajaj
    mil besos.

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  11. Buenas, ya te estoy siguiendo, si queres pasarte por mi blog es www.gastondavale.blogspot.com

    En cuanto al relato, amo los relatos largos, los que me van llevando palabra a palabra a sentir lo mismo que el escritor, a meterme en su cabeza, a deambular por esos pasillos iluminados por una luna llena. Que suspenso! Qué ganas de volver a casa después de una noche así! intensa! loca! encontrando aquel taco perdido en otro lugar, todo un misterio absoluto...fantastico relato, te pongo un 10 si hubiera nota en los jueves de relatos! muy atrapante el tuyo, hermoso! besos!

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  12. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  13. A mí, haber permanecido mucho tiempo en un centro hospitalario, no me ha gustado nunca. Fundamentalmente, es el peligro de pillar una infección.
    Tambien está la muerte, la idea de la enfermedad, esos largos pasillos a los que haces mención en tu relato, iluminados por largos tubos de luz. Esta se refleja inevitablemene en esos suelos amarmolados, relucientes...
    Me ha interesado mucho el léxico que utilizas en la descripcion de ese instrumental, de que se ha servido el personal sanitario.

    ¿Por lo demàs, qué bien refleja el azul intenso de unos ojos, un miedo irreprimible?

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  14. Medea, me he quedado helada a través de ese recorrido siniestro, casi laberíntico por el hospital. La "presencia" se presenta en forma de zueco !escalofriante! letra a letra bien resuelto, para no dormirrrr.
    Besitos tiritando de miedo y porque el agua está "pelín" fría.

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  15. Gracias a todos que incluso estando de vacaciones, habeis dedicado un ratito a leerme y darme ánimo para seguir escribiendo, es alentador recibir vuestros comentarios en esta mi nueva faceta.Mil besos.

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  16. ya me di cuenta que eras acuario
    y que dejas olor a helechos y tierra mojada
    cuando entras en mi blog
    besos

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  17. Jajaja Gracias Javier el olor a tierra mojada es uno de los aromas que mas me seducen...
    Otro besillo

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